Palabras más que Imágenes
Agosto 9, 2009 07:11
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Ahora ya está muerta la casa en que vivíamos. La parra ya no existe y apenas quedan restos de nudos retorcidos, de troncos desgajados. Ya no hay racimos ácidos en el primer otoño ni ese áspero aroma de hojas polvorientas donde hacían agujeros los múltiples insectos. Las persianas echadas, ¿Quién vivirá? No preguntéis nada, nada queráis saber, dejad que sean cambios en la memoria absurda de un cómplice que ignora los cimientos que han sido.
Pasad luego de largo, o mejor, guardadlo todo igual que estaba entonces; sustituid las flores por la parra salvaje; poned en los aleros los esféricos nidos y subid al desván donde en los viejos trastos dormía el viejo sol.
Recordad en las pesas la sequedad del polvo y láminas doradas en los lechos de luz. No queráis enfermar queriendo trasponer el umbral de aquel tiempo invadiendo este tiempo.
La casa ya está muerta; no preguntéis a nadie; nada queráis saber; sed sólo los testigos para dejar constancia de que fuísteis aquí los dueños de un vivir que aún es vida.
Angel Rupérez